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LLEGADO EL CARNAVAL, UN RECUERDO AL CÉLEBRE PERSONAJE QUE ANTECEDIÓ A LAS REINAS. UNA ANÉCDOTA CENTENARIA

La última cabriola del Marqués de las cabriolas

20-02-2018 | 12:00:00 AM

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                                       La última cabriola  del Marqués de las Cabriolas.-

El carnaval ha llegado con sus festejos; hay como siempre en ellos,  hechos constantes y algunas novedades .
Posiblemente este año lo que se destaca en estas últimas sea la polémica que ha desatado  esa nueva visión   sobre el fenómeno de las Reinas del Carnaval.  
Nuevas corrientes de pensamiento y opinión que surgen por estos tiempos, hacen que a partir de aquí, no será un “concurso de belleza que fomente estereotipos de género”, sino la promoción de una “figura” del carnaval, donde la única condición sea la mayoría de edad.

Sea como fuere , es útil saber que las Reinas de carnaval no siempre fueron los elementos representativos y destacados que obligatoriamente encabezaban los desfiles y ceremonias de los festejos. Es más, podríamos decir que ello constituye un hecho  bastante nuevo en la larga historia de las fiestas que nuestros vecinos le dedicaban al rey Momo.

Durante muchos años en cambio, la figura que “abría y cerraba” la temporada, además de ir al frente de los desfiles y corsos, era  un personaje llamado “el Marqués de las Cabriolas”.

Esta figura devenida de antiguas tradiciones europeas no era otra cosa que el símbolo mayor del gran mito del carnaval,  la figura central  que año tras año aparecía, para dar lugar a “un espacio insólito, a un mundo del revés donde el universo y los objetos se invierten”. Una intención manifiesta de “juntar lo que normalmente estaba separado”, creando “puntos de encuentro y continuidades entre las distintas partes del orden social”.(1)

Esta figura  representaba a un noble caído en desgracia , que tocado por la varita mágica de las fiestas de Momo, se transforma nuevamente en un personaje destacado y prestigioso, digno de admiración y elogio.
Detrás de su traje lujoso , sus condecoraciones, su vistosa carroza y su séquito acompañante,estaba la representación a través de lo cómico y lo paródico, de ese universo de lo cambiante, “esa sugestiva relativización de las verdades sagradas y absolutas”.(2)

Era él el que abría el desfile inaugural de las fiestas ,  indicando inequívocamente a sus súdbitos que a partir de ese momento, todos ellos entraban en un nuevo mundo, muy distinto al de todos sus días, donde todo (o casi todo) estaba permitido. Y era el mismo Marqués quien, cerrando el desfile final, en el “entierro” del carnaval, les indicaba a esos mismos súbditos, que la fiesta había terminado y que de aquí en más se acababa “el desorden” y  todo volvía al “orden”, al planeta “normal” de lo cotidiano.-

En la sociedad rochense, y a partir del espacio entre los dos siglos, esa figura central de las carnestolendas permanecerá por muchos años .

Pero algo sucede en el año 1918, que romperá la hegemonía del noble Marqués en el carnaval local.
A 100 años exactos de dicha situación, es de oportunidad  y justicia que se conozca en detalle.-

No obstante, permita el lector que antes, veamos algunas características de la relación de los rochenses con esta festividad.-


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                                                                El carnaval imposible

Poco propicio para estas fiestas era el ambiente que se respiraba en la antigua Villa hacia los años 1860. Por esos tiempos,  tenía Rocha pocos habitantes y muchos espacios baldíos en el propio casco urbano. Menos aún estaba poblada la periferia del poblado.
La vida de sus habitantes discurría  en una monótona actividad   que invariablemente comenzaba al salir el sol, tenía su interrupción en la consabida siesta, acentuada en el verano, y se alargaba luego un poco más  hasta que la entrada del sol señalaba el lento recluirse de los vecinos en sus casas para cenar, hacer sus oraciones y disponerse a descansar.

No eran habituales las reuniones ni las festividades populares. Mucho menos las celebraciones callejeras. De vez en cuando tenía lugar alguna procesión o ceremonia religiosa observando una fecha especial o la llegada de cierta autoridad eclesiástica. Las fechas patrias se conmemoraban , más que con alborozo, con un medido sentido de obligación republicana, donde no faltaban los repiques de la campana de la iglesia, el embanderamiento de los balcones  y algunas salvas de armas al amanecer.-
Los fines de semana podrían notarse algunas visitas de los habitantes del centro a sus familiares y amigos de las zonas de chacras y campos aledaños.-
En situaciones especiales, alguna reunión más numerosa juntaba a los vecinos en una carrera de caballos, una comida campestre o algo así.-

Las calles del pueblo, despobladas, desprolijas y carentes de toda iluminación hacia la noche, en poco alentaban a permanecer en ellas fuera del horario comercial.-

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                                                                  Nuevos protagonistas .

De todos modos, algunos años después - a principios de la década de los 70 - muchas cosas harán cambiar el panorama anteriormente descripto.

En primer lugar la gran oleada inmigratoria que se dió por entonces; ya hemos dicho infinidad de veces que con ella no solo vinieron nuevos comercios, nuevos oficios, nuevas destrezas y habilidades, sino además nuevas noticias, nuevas ideas, muy distintas a todo lo que culturalmente  predominaba en la antigua Villa.
Eran europeos, hijos de la Revolución Francesa, y por lo tanto militantes de sus postulados básicos: de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad

Trajeron la Imprenta, con la imprenta los periódicos y con los periódicos los periodistas.-
Portaban además gustos y sensibilidades por la música y otras artes.
Llegaron a un País donde todo estaba por hacer y el cual en ese momento histórico, buscaba afanosamente en la pacificación,  un sendero por donde transitar hacia un mundo más promisorio.
En Rocha ese espíritu tomó cuerpo en el formidable movimiento de criollos e inmigrantes para lograr la creación del Departamento.-
Un poco de todo esto  hizo que en algún tiempo más, se dieran las condiciones para que alguna máscara “suelta” y algunas otras “atadas” dieran - en el “caliente febrero” - un poco de desenfado y alegría a las calles de Rocha.-

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                                        El tímido inicio de un carnaval “civilizado”


Españoles e italianos introducen diversos instrumentos musicales; con ellos forman grupos que buscan animar sus reuniones amistosas.-
Pronto actuarán de manera más organizada y formarán Bandas Musicales, ensayando repertorios variados. Tienen quien los dirija y los oriente.-
Paralelamente, otros actores inquietos sienten la necesidad de tener un lugar, un sitio donde desarrollar sus planes culturales, sociales y de recreación.
Nacen en este momento las dos grandes Sociedades de la época. En sus Estatutos, Directivas, masa social, con inclinaciones e incidencias en el medio irán atendiendo de manera más o menos solapada, sus necesidades e intereses de clase.
Desde la década de los años 80, la Sociedad Porvenir y la Sociedad Artesana , monopolizarán la actividad social de Rocha en  los próximos 50 años.-                                                                                                                                                      

Con todo esto la sociedad rochense comienza a descontracturarse socialmente.
Las Bandas  ganan la calle con sus marchas y estandartes, festejando en un primer momento, las fechas más celebradas de  sus países de origen y festejan también las fechas patrias nacionales. Se acostumbran a encabezar las fiestas y excursiones que sus cofrades hacen a los recreos y bosques de las cercanías, y amenizan toda reunión social que lo requiera.

Llegado el carnaval  se preparan especialmente para las fiestas, y las instituciones sociales organizan bailes y reuniones festivas.-
Comienza a llegar a la ciudad, material afín : antifaces, serpentinas, papelitos, máscaras, elementos para fabricar disfraces.

En la Confitería del Globo:
“Misia Teresa no inventa, es verdad; pero en cambio ha hecho venir una gran partida de serpentinas y papel picado que puede vender a precios muy competitivos”.
“Si a las nubes no se les hubiera antojado <llorar> en el día de ayer, de seguro que la Conf. del Globo hubiera tenido una nube de marchantes para serpentinas y papelitos carnavaleros”.    (La Democracia, 1896).

Fabricante de serpentinas.
“Lo que no inventa Nicolás Casella ni el diablo mayor de los infiernos es capaz de inventar tampoco”.
“Pués nos dice que haciendo los pedidos con tiempo, regala por poca plata serpentinas de su invención, que cuentan con la novedad de que arrojan papelitos al desenrollarse”.
“El progreso está ahí, sin duda, en la ferretería de Nicolás, con todas las <ruedas de la fortuna>  a la vista”.
“ Conque ya lo sabéis: encargándolas con la debida anticipación, tendréis serpentinas <a la moderna>, con papelitos en el medio.-  (idem)


En un primer momento, este carnaval será “blanco ”, “del centro”, musicalmente filarmónico, elitista y disciplinado.
 Lentamente este movimiento va incorporando  diversos actores, especialmente a los habitantes del centro.
Estos primigenios protagonistas del carnaval rochense estan “atados” a diversos sectores, instituciones y  grupos de afinidad.

Paulatinamente, como un contagio incontenible, se van agregando a estas festividades  diferentes capas de la sociedad. Muchas otras gentes  “subirán” al centro y ocuparán un lugar en las mismas, difuminando lentamente aquellas características vistas.
El carnaval ya no será tan blanco, ni tan céntrico, ni tan filarmónico, ni tan elitista , y generalmente, evolucionará a algo un poco menos disciplinado.
Comienzan a verse por las calles las “máscaras sueltas”.  Constituyen la espontaneidad frente a lo planificado.

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                                                                La gente “de color”.

Una población negra, insertada entre los blancos, sin una concentración urbana determinada, y sin líderes aglutinadores, que interpretaran dicho colectivo , no encontraban espacios para  adherir a la celebración del carnaval. Pero a la vez los mismos eran naturalmente atraídos por una fiesta que, en el fondo, funcionaba como un tiempo de apertura y renovación, un mundo del revés donde todo es posible.-
Por entonces aparecen dos personajes de la colectividad que toman para sí ese papel de líderes: Antonio Bustamante,  un Práctico en Farmacia y  Avelino  Barrios, un periodista .-
Alrededor de 1887, se proponen unir a los negros de Rocha, buscando más que  reivindicaciones y conquistas de derechos, la superación de sus semejantes a través de la educación, la adquisición de habilidades y destrezas para el trabajo y el cultivo del espíritu a través de la música y otras artes.

Menuda tarea se echaron a sus espaldas frente a una  sociedad negra  generalmente analfabeta y socialmente dispersa. Se comenzó por crear una “Sociedad Recreativa de morenos”, que se reunía periódicamente en tertulias, y que terminaban  siempre en un espacio donde predominaba la comida y el baile.-

Por lo menos ello fue creando un espacio para el contacto social y la confraternidad. Muy poco después, en vísperas de un nuevo carnaval, un vecino de apellido Caimaris, hace un público llamado para integrar una Agrupación carnavalera llamada “Pobres Negros Orientales”, estableciendo en el mismo una serie de condiciones que debían tener los que desearan integrarla.
Por esos tiempos también aparece otra “Asociación de Morenos” que se reunía en “la casa de Joaquín Garaza, calle Sierra y Don Carlos”.

O esta otra:

“La Sociedad <Estrella del Sud> de la Clase de color, hace grandes preparativos para los bailes que dará en el próximo carnaval contándo desde ya, con los espaciosos salones de la calle Gral Artigas esq. Santa Teresa, el que será espléndidamente adornado. Bien por esos morenos que nunca se quedan atrás en esto de rendir culto honestamente al dios Momo”  (La Democracia - 1899)

De esta forma, la gente “de color” será desde entonces partícipe infaltable de las fiestas de Momo locales.
Con la integración de estos nuevos protagonistas, el carnaval rochense se irá poblando de diversas agrupaciones.-

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                                                Entre los bailes privados y la calle

Los carnavales se van desarrollando básicamente con algún desfile callejero  al principio y al final del mismo y distintas reuniones con baile de disfraz en las diversas Sociedades con acceso exclusivo para sus socios.
Las agrupaciones sufren modificaciones: se vuelven más teatralizadas, incluyen canciones o “letras” donde se expresan tímidas críticas: al cura del pueblo, al comisario, a los políticos, a los  sucesos más destacados del año.-
Los grupos se preparan con  anticipación, ensayan y se disponen a actuaciones y desplazamientos más largos.  Sus vestuarios son pobres y a menudo acuden a elementos de la naturaleza ( hojas, paja, etc).
La variedad filarmónica de sus instrumentos, va lentamente dejando paso a los tambores, tamboriles o algo similar.-

La colaboración de la Municipalidad no existe; por lo que las fiestas son un esfuerzo netamente particular, a veces de ciertos grupos de vecinos que se reúnen por afinidad  (ocupación, gremios, intereses culturales comunes, etc).-
Los festejos son, a través de los años, desparejos, deslucidos e imprevisibles.  

“ Nada de particular ha ofrecido el carnaval. Mucho juego de serpentinas y papelitos….”
“Muchos carruajes en el paseo de la tarde. Muy concurridas y animadas las retretas nocturnas sin incidencias desagradables.”
“El baile del domingo estuvo regularmente concurrido, pero el de ayer no estuvo mucho más. Se improvisó una comparsa de jóvenes alegres….; llevaban una orquesta magnífica.”
“La otra comparsa de morenos lucía sus papeles de siempre, cantando y sacudiéndose por calles y plazas pero sin más originalidades”                   ( La Democracia, 1899.)
                                                                             

De todos modos hay un espacio que los distintos sectores se van disputando: el  espacio callejero.-
Los sectores  populares se manifiestan de modo bastante anárquico e independiente, con máscaras sueltas y algunos vehículos pequeños y rudimentarios (carretillas, carritos) ; ocasionalmente aparece algún  grupo que representa una vecindad o barrio.

Los grupos más destacados de la clase céntrica, a la hora de compartir un mismo espacio con los más modestos pobladores de las orillas, introducen un elemento claramente diferenciador: el carro alegórico.
Estos últimos, tirados por caballos o bueyes, y adornados en forma especial , constituían un gasto que no todos podían enfrentar, a la vez que permitían participar de la fiesta desde otro nivel.

La fiesta se desarrolla de una manera civilizada.
Parte de ello se expresa en los “Edictos de Carnaval”, que establecen de una manera casi “policial”, las normas a observar y los límites para una fiesta que precisamente lo que buscaba era “romper los límites”.

 Este carnaval  aparecía , salvo excepciones, como algo masculino. Era un espectáculo céntrico, controlado, vigilado, disciplinado. Se desarrollaba durante la tarde.
Entrada ya la noche , otro carnaval comenzaba en espacios alejados del centro. Por esos territorios de las orillas, la fiesta adquiría otra dimensión; posiblemente la verdadera dimensión del Reino de Momo, el que se identifica con el exceso y la liberación de las pulsaciones.
 En ese nuevo espacio, el vigilado y el vigilante, el disciplinado y el disciplinante se juntan en un abrazo tan efímero como indispensable.-


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                                                               El fin de siglo
 
El espacio entre los siglos, trae consigo expectativas para todos, de una vida mejor.
Reinaba la esperanza de una sociedad pacificada que superara tantos odios y diferencias. La economía mejoraba; el comercio y el artesanado local mostraban firmes signos de superación. Un nuevo clima se respira.-
La Municipalidad esta en condiciones de ofrecer alguna ayuda para las fiestas populares y la recreación de la población.
Con dificultades se mantiene la Retreta en la plaza y también hay  algun fondo para las carnestolendas.

“En la sesión celebrada el lunes último por el Consejo Departamental de Administración se sancionó un proyecto de resolución  presentado por la Comisión de Fomento y Servicios Municipales, por el cual se acuerda que el Gobierno Municipal contribuya con la suma de 300 pesos para las próximas fiestas de carnaval.
Esa suma será puesta a disposición de conocidas personas designadas al efecto, a fin de que se constituyan en Comisión, y con otros recursos que pudieran obtener por suscripción pública.-

El Carnaval se diversifica y aumenta en volumen; las agrupaciones aumentan, y algunos grupos espontáneos dan participación notoria a mujeres y niños.  Comienzan las competencias y concursos, y se otorgan los primeros premios.

Todo ello en el marco de una vigilante observancia de la Policía.

                                                          Edicto de Carnaval
                                                         
 En mérito a las facultades que asiste a la autoridad policial para reglamentar el juego de carnaval el Jefe de Policía
                                                     

                                                                   DECRETA

art.1) De acuerdo con la resolución superior de fecha 7 de marzo de 1892, queda prohibido en todas sus manifestaciones el juego de Carnaval con papelitos de distintos colores, arrojar agua, ya sea con pomos, bombas u otra forma, como cualquier sustancia u objeto que pueda causar daño.-

art.2) Permítase el uso del disfrás(sic) en los días 26, 27 y 28  de febrero y 5 de marzo entrante, previo permiso que solicitarán los interesados en las Oficinas de la Policía, donde se les expedirá gratis.-

art.3) Igualmente se permite en los días indicados en el art.2, los bailes públicos llamados “de máscaras”, dándose de ello aviso a la Policía.-

art.4) Prohíbese terminantemente usar disfraces iguales a los uniformes del Ejército, de la Armada o la Policía, así como versos y composiciones contrarias a la moral y buenas costumbres, debiendo presentar copia de los manuscritos por duplicado  de la letra de las canciones; uno de los originales se devolverá sellado por la Jefatura, en el que se testará todo aquello que debe ser suprimido porque ataca  la moral a juicio de esta Jefatura.

art 5) Los contraventores a las disposiciones precedentes y  cualquiera otra no prevista, serán sometidas a la acción del Juez competente a los efectos del art 404 del Código Penal, quedando encargados los Sres. Comisarios y demás autoridades policiales el fiel y estricto cumplimiento de lo dispuesto.
                                                                                            Rocha , enero 30 de 1922.-

Es necesario decir también, que habían varios sectores de la sociedad rochense que no veían con buenos ojos las fiestas de carnaval, y abiertamente mostraban su disconformidad con las mismas.

“Momo con todos sus aparatos, muecas y ridiculeces hace mañana su reaparición anual”.
“El tiempo en su marcha evolutiva, no ha podido todavía quitarnos < el presente griego> del Carnaval, con sus tres días de locuras y mamarrachos, con sus tules y sus caretas”.
“Desde mañana empezamos a oír el destemplado < ju ju , no me conoces che!> y otras insulteces por el estilo, acompañadas de repetidos golpes de vejiga y pandereta”.-
“Para qué consagrar  especialmente tres días, si todo el año es un puro carnaval, si todo el año representamos hábilmente un papel, llevando la careta natural?”.-
                                                                                  (La Democracia, 1900)



Barbaritos.
“Entre los pocos disfrazados que figuran en los funerales de Momo, vióse por esta calles a dos que se divertían sentados en un birloche y dando contínuos latigazos a un pobre bucéfalo que tuvo la desdicha de ser elegido para arrastrarlos”.
“Cuando llegó la noche, el cuadrúpedo presentaba el aspecto de una sardina aprensada, no pudiendo ya más con su vida; y bien merecido era por cierto de que los papeles se invirtieran, pasando los bípedos a tirar del birloche y su víctima dejada a descansar con el lomo en los almohadones”.
“Si ha habido algún cándido que no tuvo reparo en prestar su jamelgo para someterlo a semejante suplicio, bien pudo la autoridad con espíritu de humanismo siquiera fuere,intervenir en el espectáculo, impidiendo la continuada consumación de un salvajismo semejante, ya que no tenemos aquí <Sociedad Protectora de Animales> “                                          
                                                                              (La Democracia, 1907)

A la vez, otros vecinos, veían con preocupación cierta invasión que tiempo atrás venían haciendo a la zona céntrica, algunos residentes de las zonas más alejadas, sin duda atraídas por el Carnaval y las retretas.
He aquí dos ejemplos:


                       A la Policía:
“Desde hace varios días, venimos observando que las “horizontales” han invadido nuestra Plaza principal en la noches de retreta, y por ende, las familias de nuestra sociedad,se ven compelidas a tener que rozarse con esa gente; y que solo una muy mal entendida tolerancia de la Policía,puede haber dado lugar a que sentaran sus reales en el único punto de reunión de la buena sociedad rochense en las noches de verano”.
“Anoche, “curiojeando” desde un banco, pudimos contar varias <sílfides de bajo vuelo>, y en especial una de vestido celeste y alpargatas, que se hacía notar por su procacidad y libertinaje con el sexo fuerte”.
“Ojo pues, Sra. Policía, y trate de impedir que la gente decente tenga que abandonar el campo a la ........” -                                  
                                     Un Padre de familia.-               (La Democracia, 1896)

                                                                            


 Atención:
“Es preciso que se tomen medidas severas a fin de reprimir los escándalos que promueven casi todas las noches, varias “damas de vida airada” en la Plaza Independencia”.-
“En la noche del jueves, durante la retreta,vimos que alguna de esas prójimas,bailaban ante la presencia de numeroso público, un furioso can-can o cosa parecida”.
“ ¡ No estar aquí don Justo Carve, desterrador de prostitutas ! “
                                                                                     (El Pensamiento, 1891)

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                                                              La batalla de las flores.

El carnaval rochense, mejor financiado, esta en condiciones de hacer funcionar los concursos carnavaleros, y habrán premios otorgados, a juicio de la Comisión para las máscaras sueltas y disfraces, agrupaciones y carros alegóricos.-
Crece la figura de “La Comisión”, no solo en su carácter de administrador de los fondos disponibles para los festejos, sino también especialmente, como un factor de contralor.-
Sobre fin de siglo aparecen también otra forma de festejo que tendrá características muy especiales: la batalla de las flores.

Un par de jornadas al final del carnaval se destinaban a este juego que tuvo amplia repercusión en las fiestas de la época.-
Ya se vio la importancia de los carros alegóricos, que servían no solo como una figura de destaque de los desfiles, sino como una forma de participar en los mismos pero desde un lugar más exclusivo y seguro.-
Preparar un carro, conseguir animales de tiro y decorarlo con esmero y buenos materiales, era algo que no estaba al alcance de todos. Por lo tanto cada uno de ellos, representaba el mayor o menor refinamiento de ciertos sectores de las clases más acomodadas de la ciudad.-
Estos carros y la oportunidad de la  “batalla de las flores” van a ser los caminos por los cuales “las  familias”, participarán activamente en las fiestas de Momo.
Los carros participantes debían inscribirse con debida anticipación ante la Comisión Organizadora; parte de  esta tenía  la tarea de “organizar” la batalla, pero otra sub-comisión tenía a su cargo la propaganda, destinada a difundir la misma, “entusiasmar” a la gente y lograr una adhesión importante. Y una tercera sub-comisión tenía la importantísima tarea de la “vigilancia”; esto es : la integración de los carros, las personas responsables del mismo, y la observancia del Reglamento.-

Cada vehículo tenía un nombre, y pretendía elaborar un tema o una “alegoría”; sus integrantes iban disfrazados, todos iguales y de un mismo color.-
A la hora señalada, el desfile de los carros “de caballeros”, se organizaba en un lugar del centro (generalmente  la esquina de Gral Artigas y Rodó), y comenzaba a desplazarse por un trayecto determinado de antemano.
En otro lugar (generalmente en la esquina de 18 de julio y Rincón), se armaba el desfile de los carros “de las familias”, iniciando también un recorrido establecido.-
De esta forma, ambos cortejos iban desfilando  entre saludos, cánticos, serpentinas y papelitos, alentados por el público desde las veredas que buscaban identificar a sus amistades y vecinos.-

Ambas columnas marchaban hacia un inevitable encuentro en algún punto previsto por la Comisión de vigilancia que seguía todo atentamente.
Y entonces sí, cuando las dos  se cruzaban,  casi tocándose, aparecían como  por arte de magia las flores, y la batalla se formalizaba.

Los carros de “las familias”, no eran otros que aquellos donde iban mayormente las señoritas y muchachas del pueblo; y los de “los caballeros”, muchísimos de sus pretendientes.-

Caba bando había averiguado en que carro iba  aquella persona para la cual reservaría especialmente sus flores. Se las tiraría en la cara, se mirarían como nunca lo habían hecho y posiblemente se dirían cosas que solo  en el carnaval era posible. En eso radicaba la magia de la “batalla de las flores” en aquellos lejanos y sencillos carnavales rochenses.
De estas jornadas quizá salieron consolidados algunos romances, pero en otros casos simplemente, fueron los efímeros sueños juveniles, que nacieron y murieron en una loca noche de carnaval.

Estos desplazamientos de los carros alegóricos tenían dos “encuentros” por noche, o mejor dicho por tarde, ya que las festividades se realizaban en estos tiempos, hacia la tardecita.
Todos querían participar, y algo de ese deseo  muestra la siguiente  carta publicada en la prensa local:
 
           
               “Los dependientes de comercio que al final se firman, teniendo en cuenta que el próximo domingo es el último de Carnaval y en él se va a llevar a cabo la ”batalla de las flores”
solicitan a sus patrones por intermedio de la presente como una gracia especial, el cierre de sus respectivas casas comerciales en el día indicado, desde la hora de costumbre hasta el otro día; es decir no abrir a la puesta del sol como es de práctica”.
“Esta gracia la solicitamos de nuestra parte, en la firme creencia que no se negarán a nuestro justo pedido, pues es bien sabido que en este tiempo, la mejor hora para nuestras diversiones modestas y morales es precisamente en esos momentos que estamos detrás del mostrador, en cumplimiento de nuestro deber”.-                 
                                                    (La Democracia  1896 ) -   (el subrayado es nuestro)      
                                                               
Las batallas de las flores como forma de cierre de las festividades,   tenían en los días posteriores distintas repercusiones. Se comentaban los premios adjudicados  y a menudo daban pie para posteriores encuentros, reuniones o bailes.-

Veamos algo de esto en la siguiente cartita de la “cronista social” de la época, Emilia.

Estimado cronista:
“Ya sabes que tiene lugar en la noche de hoy una <resonancia> de  de la Batalla de las Flores, en el salón de la Porvenir”.
“Varios distinguidos y obsequiosos jóvenes ofrecen otro baile de disfraz a mis amiguitas de los carros premiados y de mención especial por parte del Jurado calificador.”
“Muy bien dispuesto, verdad? No hay por que negarlo.
Esas amiguitas mías bien han sabido merecer tal distinción, y es justo que la tengan por parte de tan galantes jóvenes.”
“Más, te diré no obstante, que si yo hubiese merecido los honores de ser Jurado en aquel torneo, me hubiese visto en figurillas para dar mi fallo a ciencia y conciencia”.
“Por ejemplo, los adornos del carro que mereció ostentar su lema en un francés bastante malito, me hubiesen inclinado a concederle el primer premio efectivamente,y de igual manera los trajes de las flores que formaban el <bouquet>; pero, mi amigo,te declaro francamente y a fé de Emilia que me llamo, que no sé como me decidiría al fin, acordándome que aquellas “flores” tán lozanas, al parecer ocultaban sus mejores gracias y lucientes atractivos detrás de un negro antifaz.
¡Qué horror en un < bouquet des fleurs>!     No quiero recordarlo!”

“Y sin embargo se me vienen a la memoria también, las dos yuntas de bueyes, con sus respectivas osamentas al descubierto, que tiraban del hermoso carro por esas calles en pleno corso de flores, con marcha  de <paso de buey>, por la misma circustancia, o contraste quisiera decir.
Si a tí se te ocurriera un día, mi buen cronista, vestirte de levita cruzada  y con alpargatas, ¡ qué fiesta no te darían mis amiguitas al verte así ataviado en una reunión!”
“No sé realmente, lo que habrá sucedido en el seno del Jurado, pero es de presumirse, tratándose de jueces competentes, que para dar su fallo habrán hecho primero descender los antifaces de mis bellas amigas y en segunda, desunir los bueyes y enviarlos al pastoreo.”
“Después sí,  luciendo aquella blancura de sus rostros, con sus vistosísimos y matizados trajes y dentro de su lujosa y artística carroza, bien pudo el Jurado discernir la medalla de oro sin titubear.”

“Los demás premios y menciones, debieron ser acordados sin dificultad, pues los conjuntos, sin ser tán lujosos, adherían a la sencillez , a la perfecta armonía, excepción hecha de ciertos <matungos> que deben ser desterrados de los corsos de flores, en obsequio  a la estética, y toda vez que algún respeto deba merecer esta buena señora”.-
Y sin más ni menos, me dejé deslizar hasta la Batalla de las Flores, cuando no era mi propósito entrar a fondo en sus dominios a tanta distancia.
¡Cuán habladoras y criticonas somos las mujeres! , lo reconozco.
Yo de mí sé decir que no puedo remediarlo, puesta en el caso de decir algo, ó todo ó nada.-
Y como mi intención - tú la conocerás - que no es hacer mal, ni producir desalientos, sino más bien corregir  lunares y deficiencias de fiestas sociales, perdóname que deje tela para otra esquelita que te enviaré mañana. Reitero en tanto mis afectos.     Emilia.-
                                                                                                (La Democracia, 1903 )


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                                                  El Marqués de las Cabriolas

   Vimos al comienzo, algo referido a este personaje que aparece en el carnaval rochense en los primeros años del siglo XX.-
Su observancia era tal, que todo conjunto que aspirara a algún premio o calificación debía necesariamente estar presente con puntualidad, cada vez que el desfile o corso, contara con la presencia del Marqués de las  Cabriolas.

Se consideraba un actor fundamental en los festejos, al punto que la Municipalidad invertía “un dinero” todos los años para presentarlo de la mejor forma en los desfiles.
Por lo pronto,se entendía que debía ir bien vestido y caracterizado. Para ello le mandaba alquilar un traje a Montevideo, con todos los atributos de un noble: un traje de colores claros, con camisa y chaleco de adornos especiales; medallas y condecoraciones, reloj de cadena, buen sombrero , pantalón y zapatos. Guantes y bastón.
 Iba maquillado especialmente , en una carroza preparada y acompañado por un séquito numeroso, donde uno de ellos lo abanicaba, varios iban en el coche a su lado y otros desfilaban a pie  a la manera de  una guardia personal.
Tenía que ofrecer un físico, algo gordo quizás, y una postura que reflejara cierta arrogancia y superioridad, propia de un noble que se mostraba vanidoso y soberbio en medio de sus súbditos.-

Quien ocupaba este papel era un habitante de la ciudad que se repetía año tras año.
Implícitamente sociedad y autoridades le reconocían un cierto poder “vitalicio”.
Es muy conocido el caso de Tacuarembó, donde un tal Seu Pedro fue Marqués de las Cabriolas durante  de 40 años !
Fuera como fuere, este “trabajito” o “changa”, como es de suponerse, era muy codiciado y envidiado en Rocha, ya que significaba una buena “platita”, todos los años.  La Municipalidad remuneraba muy bien al Marqués y permitía que fuera  él mismo quien eligiera  sus acompañantes, lo cual hacía que  este personaje fuera adquiriendo con los años una cierta parcela de poder.-
Poder,que significaba tener unos días,  a lo sumo un mes, un tiempo “de gloria” donde marqués y acompañantes se dedicaban a disfrutar por el pueblo, de los placeres de la vida sin privarse de nada.
En  1918, el ser de carne y hueso que ocupaba el puesto de Marqués de las Cabriolas desde varios años atrás, era un tal José Marrero(*).

Fue cuando sucedió un hecho excepcional: ya habían pasado las fiestas de carnaval de ese año, cuando a mediados del mes de abril, el Marqués salió de farra como tantas veces; sobre la madrugada llegó en un carro hasta un local nocturno en las inmediaciones del Paso Real.
Llegó de la manera más impropia que puede hacerlo un individuo a un prostíbulo: borracho y sin plata.
Viendo el panorama, las tres mujeres que allí estaban, se apresuraron a cerrar la puerta del rancho y colocar una fuerte tranca.
Marrero empezó a golpear y a pedir que le abrieran; su impaciencia fue en aumento hasta que a los golpes se le sumaron patadas, con la intención de echar la puerta abajo.
Y en efecto, lo consiguió. Se paró en el marco de la misma en actitud desafiante; entonces una de las mujeres que estaba armada, le descerrajó un tiro que le alcanzó en el pecho, cayendo hacia atrás.
Entre las tres arrastraron el cuerpo hacia la calle y allí lo dejaron. Murió pocos días después, y la investigación del hecho supuso en un principio, que todo tenía origen en una pelea callejera.

Este curioso hecho , cumple por estos días 100 años, y marca un momento de cambio en los carnavales de Rocha.
Por lo pronto, salvo una fugaz y deslucida reaparición en el año 1922, nunca más el Marqués fue protagonista de estas fiestas.

Solo queda  el recuerdo de quien , probablemente muy metido en el personaje, no se percató de que su reinado y alcurnia, tenían fecha de vencimiento; es decir que lo suyo no era otra cosa que un episodio más dentro del mundo efímero del Carnaval.-

En aquella madrugada de abril de 1918, en la puerta de un mísero rancho del Paso Real, el Marqués de las Cabriolas ensayaba la última de sus cabriolas.-


                                              ______________________                                   

                                                                                                                       Néstor Américo Sabattino
                                                                                                                             - febrero de 2018 -




(1),(2):Milita Alfaro: Carnaval: una historia social de Montevideo
           2da. Parte.
(*)  Nombre ficticio. El  verdadero se ha reservado. 

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